Es muy común que en el proceso de mudanza se deje al final el tema de cómo hacer que las mascotas se acostumbren al nuevo hogar, sin que esto sea algo traumático. En el caso de mascotas pequeñas con su propio espacio, como peces o aves, conviene tapar la pecera o jaula con un trapo oscuro y transportarlo con el mayor cuidado y sin movimientos bruscos.

El caso de los perros y gatos es muy diferente. Por lo general, estos animales viven una mudanza de manera muy similar a cuando entraron por primera vez a la casa, y esto significa que debemos tenerles paciencia y cuidado. En realidad, los perros y gatos son animales territoriales, por lo que no solo están dejando su hogar, sino también su territorio, y el cambio implica una pérdida de su propio espacio. Los olores son nuevos, las personas y los sonidos, deberá acostumbrarse a ellos de manera paulatina.

Lo mejor es realizar paseos previos a la mudanza, para que el animal se familiarice con la casa y explore los ambientes y espacios. Los perros y gatos tienen naturaleza exploratoria e indagarán en todos lados. El dueño solo se debe limitar a dejarlo que vaya a su propio ritmo, sin hostigarlo u obligarlo. Otro punto importante es, NO lavar sus cosas, sino llevarlos intactos a su nuevo hogar para que conserven sus propios olores.

No olvides hacerles una nueva placa de identificación con la nueva dirección y contactos.